lunes, 20 de abril de 2015

Bety La Hambrienta



la reina momo todo el tiempo anda a la pesca
del vino que nos va a poner un poco tontos,pide mas
es tan golosa que no hay tiempo que perder
y tan bonita que siempre tendrá problemas


Las mujeres solteras tenemos una particularidad, al no tener pareja estable tenemos periodos de sequía sexual total, donde por elección personal o por mala suerte (generalmente es esta) no vemos una pija ni en foto;  o épocas donde tenemos una buena racha y estamos asqueadas de pija (nunca). Así que esa inconsistencia de la actividad sexual funciona todo el tiempo como una constante dieta-efecto rebote, que lleva al hambre de sexo total.
Por ende cuando tenemos sexo QUEREMOS SEXO…
De hecho vamos a ser más sinceras todavía: simplemente hay mujeres a las que NOS GUSTA MUCHO LA PIJA, así que bueno, solteras, en pareja o como sea, tenemos una libido privilegiada.
¿¿Privilegiada??... umm depende la persona que tengas en frente…porque más o menos libidinosas hay tipos que nos consideran una especie de monstruo ninfómano.
Así que  este monologo va a ser mi manifiesto, el manifiesto de una hambrienta.

Entonces vos, pelotudo promedio, que me entras a espiar el blog a leer las últimas tendencias de pensamiento femenino (?) te vas a enterar, UNA VEZ MAS, porque estamos mal cogidas, como a ustedes nos gusta llamarnos en vez de no admitir sus errores…

Una de todas las veces que finalice el “síndrome de la concha cerrada por duelo”, cuando el demonio que domina este ser fue reviviendo, y mi libido fue recuperando signos vitales, el hambre atack se apoderó de mí y las ganas de tener sexo eran lo único que me importaban

En unas de mis rondas nocturnas en algún boliche de por ahí, conocí a un casi cuarentón muy fachero, por fin un HOMBRE, nada de bailecitos y meneos pelotudos con la copa de champagne caliente en la mano, nada de histériqueos, nada de nada. Además era caballero, y todas esas cosas con las cuales mi jefe, mi terapeuta y mi madre estarían muy contentos, pero como siempre, me importaban un bledo porque solo estaba interesada en Coger.
Así que después de una breve charla (15 minutos) terminamos en su casa donde concretamos sexualmente.
Tras el coito y luego de otra breve conversación donde me habló de lo lindos que eran sus sobrinos y las ganas que tenia de formar una familia, yo ya quería más sexo. Pero como la suerte nunca está de mi lado tuve que suplicar como gatita en celo, para que finalmente el polvo termine siendo abandonado a la mitad por el señor.
A la segunda vez que lo vi, argumentó no tener más preservativos, con lo cual no pudimos tener sexo más de una vez.
Las próximas veces me perfeccione en el arte de la cabalgata, porque entendí que si no, no cogía.
El tipo era un estilo “sírvase usted misma”, pero claro, mis piernas no son de oro y cuando me daba cuenta que no daba más y le pedía el cambio, el Sr. me cuestionaba, me decía que no podía, que él ya era casi cuarentón, que no estaba para estos trotes, que en realidad era mejor un polvo de calidad y no cantidad y blablablablablablablablablablablablabblabalabalababla.

La vieja y agotadísima historia de “un polvo de CALIDAD”.
Saquémosnos las caretas por favor, y terminemos con esa mentira que para lo único que sirve, y sirvió toda la vida es para justificar la flojedad de sus penes y la escasa actividad sexual que soportan los mismos. Dicho en otras palabras: no pueden echarse más de dos polvos 
¡¡No me jodan con la calidad. A mi NO, a mi N-O!! ¡¡Yo quiero coger, en cantidad y calidad !!!!

Así que, bueno, ahí estaba yo, del otro lado de la cama, mirando al chongo, con los ojos rojos, dando pena… que imagen lastimosa Mariana, si hay algo que odio en la vida, es limosnear, pero además ¡¡Qué Dios me libre de pedir limosna de verga!! Puedo tolerar cualquier ganso, pero CUALQUIER GANSO… y si no lean este blog desde al principio al final, ¿¿pero pedir limosna de verga??! Claramente, no es mi estilo.

En fin, recapacite, me vestí, me fui y nunca más le atendí el teléfono. Chau viejito, anda a tomar Viagra.  Al tiempo me entere que opinaba que yo era una sexópata compulsiva y que él quería formar una familia y no estaba interesado en maratónicas jornadas sexuales (dos polvos le había pedido)

En otra jornada, mi amigo Juan Manuel me presenta a un par suyo,  como es amigo de un amigo tengo que tratarlo bien y ser políticamente correcta, así que me aguanto que me lleve a tomar algo a un bar en Palermo (¿hay otros barrios que tienen bares?) , después a un boliche donde me agarro un pedo atómico con el que quedo hablando dialectos indígenas y todo termina en una horrenda descompensación con la cual pierdo todas mis chances de tener sexo
A la segunda salida me lleva a comer y yo lo tengo que aguantar que me cuente su fucking vida que me importa tres berlines, dos o tres anécdotas cancheras, (de esas que cuentan siempre los tipos, - con las que te tenes que hacer la que te reis, porque si no les herís el ego-) y alguna sarta más de huevadas.

Chongo: -¿Pedimos postre?
Mariana: -No el postre en tu casa (guiñada de ojo)

Y el chongo abre los ojos grandes, entre asombrado y asustado.

No boludo, si no queres cogerme vos ¿no? ¿Seguro que queres que nos quedemos hablando hasta las 5 de la mañana del socialismo latinoamericano y la influencia de de Marx, Hegel y el comunismo?  Dale vamos a los bifes.
Por suerte mis pensamientos se materializaron y terminamos en la cama, donde logre sacarle tres polvos remándola a morir.
Lo cruce dos o tres veces más y lo invite a mi casa, así pude manejar yo la situación, y lo empecé a presionar desde el ascensor
La historia se terminó cuando mi amigo Juan Manuel me confesó que el chongo le había comentado que yo era muy viciosa con el sexo… o sea… claro porque su amigo era un filántropo poliglota universitario con posgrados varios, con el cual podíamos hablar de la cultura egipcia antigua como si nada. Era mas aburrido que chupar un clavo. Las cosas como son baby

Otro día, en pleno periodo de ovulación, (o sea todo el hambre que ya les explique multiplicado por 2) voy a bailar, pongo la mira, apunto y fuego. Jugador de futbol, 22 añitos, hablamos algunos minutos y luego accedí, a su propuesta de sexo casual.  Lo hicimos tres veces y cuando me deja en la puerta de mi casa me pide el celular, se lo paso, y al otro día a las 14 hs ya me empieza a hablar:

Chongo: -M pasas tu Facebook?
Mariana: - fulanita cosme
Chongo: -Dale hacéptame, ya te agregue
Mariana: - acéptame, no va con H!!! jajaj (H de hambre, hambre como el que tenía ayer para comerme semejante burro)

Pero como hay hambre (valga la redundancia) volvemos a vernos en un hotel alojamiento. Después de tener sexo me pide que lo mime, que le de besos, me acurruca contra su cuerpo, me acaricia mi pelo todo enredado, ¿¿y a mí ya me están dando ganas de coger de nuevo y este tipo me pide que lo mime??  Paren el mundo me quiero bajar.
Por suerte consigo una nueva relación sexual, pero el chico alega estar cansado y contracturado y me pide que vaya todo el polvo arriba…. JA. 
¡¡Sabes la de tetas que te falta chupar pendejo!!
La cosa se pone cada vez más densa, y el muchacho me espeta que lo único que yo quiero es “sexo, sexo, sexo, y que podemos charlar, “mirar una peli” y hacer otras cosas”

chongo: - el sexo no es lo único que importa

    Mariana: - No sé de qué me hablas, cógeme y después lo charlamos
    
   Cara de culo enorme del muchacho

   Mariana: -¿ah no? Bue...

Por suerte logro que mi mejor amiga me llame, justo al momento donde estaba por morir sepultada en un abrazo contra el transpirado pecho del señorito, para anunciarme una mentirosa tragedia familiar con la que logró huir del telo a las corridas, mientras el pibe desde atrás me reclamaba por mí ida….
¡Chau pibe ojala reencarnes en eunuco, tanta pija al pedo, no te la mereces!!!

Lo peor de todo es que mi sueño de toda la vida era llegar a los 5 polvos, con los años fui bajando a 4, ahora un 3 es “LA GLORIA”. Y los llorones se quejan cuando les pedís 2 polvos.
2 p-o-l-v-o-s, imagínate si les cuento cual es mi sueño, se ahorcan con sus propios huevos o se tiran de la ventana del telo.

¿Vieron cómo es esto chicas? empiezan cogiéndote mucho y enseguida se estancan en el unipolvo y a dormir, seguro que si te seguís viendo con un tipo así, terminas cogiendo una vez por semana.
¿¿¿Qué les pasa?? 

Eso me recuerda a una vez que estuve en pareja (si una vez…) donde (como siempre) el sexo era maravilloso al comienzo y luego las ganas de tener relaciones del muchacho fueron desapareciendo. Lograr un segundo polvo era un ruego constante, mil horas entre polvo y polvo. Llego el punto que lo llamaba ofreciéndole solo sexo anal para lograr mis cometidos. Todo por dos polvos. Me compraba conjuntos de ropa interior sexi, geles, juguetes, y etc, pero no lograba mantenerlo más de 15 minutos despiertos después de su uni-polvo.
Un día le quise hacer un striptease… imagínate yo parada meneándole como una imbécil sobre su miembro semi-muerto en una posición totalmente incomoda que me hacía doler hasta la cintura. ¿De que estas hablando Willys?
La relación se terminó cuando después de querer hacerle sexo oral ni bien llegó a mi casa, se ofendió tratándome de ninfómana, enferma sexual, insaciable, y otra sarta de pelotudeces.

Estoy pidiéndote sexo cielo, no te estoy pidiendo que laves los platos, lo que sería altamente nocivo para tu ego de supermachote argento.
No te vengas a hacer el sensible planteándome que “te sentís usado”, que “no sos un pedazo de carne”, que “nuestra relación solo se basa en el sexo”, que te veo viendo pornos baratos en internet y faveando o me gusteando miles de fotos de minas en tetas y mirándole y elogiándole el culo a cuanta mujer camina por la calle. ¿Queres sexo? O ¿queres coger con alguna mansa y apacible señorita que reprima sus deseos para favorecer únicamente los tuyos haciéndote sentir el winner de la cama?... cómprate un ego y después lo charlamos.

Queridas lectoras pijas sobran, y enfermos también. 

Así que a vos te digo… cuando ya no solo pensas, sino que negocias con el orto, literalmente… es hora de archivar al pelotudo y retirarte de escena, ya vendrán panzadas mejores.

Ahhhh y ni se te ocurra ir al psicólogo a consultarle por creer de verdad que la enferma sos vos. Ni te atrevas a a googlear “como saber si soy adicta al sexo”, ni empieces a contar “cuantas veces al día pensas en sexo” a ver si sos “normal”… créeme, dale,  mi psicólogo ya me dio el alta.