lunes, 23 de enero de 2012

Ligeramente Zorra

Cause you could be mine
But you're way out of line
With your bitch slap rappin'
And your cocaine tongue
You get nuthin' done
I said you could be mine


Criada con educación religiosa, egresada de la mejor universidad del país, dos idiomas, amante de los deportes de alta competición, encaminada profesionalmente, tendencia al liderazgo, personalidad proactiva, capacidad de trabajo bajo presión, pelo colorado hasta el nacimiento de los glúteos. Una princesa, diría cualquier boludo… sorry señora pero no…una adolescencia con demasiado tiempo en la calle, con compañías y lugares noc santos forjaron el resto.

No puedo evitar mirar en el subte a esa casi perfecta muchachita que se luce solo con sus cabellos finitos perfectamente arreglados, con sus aritos y anillos de oro, con sus carita de ángel poético y celestial, como si un halo de luz iluminara su presencia y aunque solo lleva un simple jean y una remera, luce como la nuera perfecta que toda suegra quisiera tener.

Y ahí al frente estoy yo, la hija de puta que aunque sea un perrón patrio vestido con un traje elegante, se sienta desmoronándose como una bolsa de papas en el puerto, con los pelos inevitablemente descontrolados porque lo que Dios no me dio de educada me lo dio en Frizz, con mi celular escuchando cumbia villera a todo lo que da un lunes a las 8 de la mañana, llevando unas gafas negras gigantescas que ocultan la interminable gira del fin de semana, mientras me re puteo con un señor sordo que no escucha que le pido permiso, y se ofende. Luego de silenciar al señor al son de un: “- Cállate o te mando a Catedral directo de un roscazo“, reparo en la horrorosa cara de estupor de la platea femenina, y en la cara de baba de la platea masculina que no para de mirarme las tetas. Yo juro que intento parecer una profesional seria, pero aunque tenga una camisa cerrada hasta el cuello mis tetas son gigantes y se notan igual.

Enseguida llego a una reunión con unos clientes, siempre esta el pelotudo de la empresa asociada, que me quiere levantar, pero como yo lo veo como un amigo le empiezo a hablar de fútbol, de lo que paso en la cancha el domingo y de lo mal que me va con los hombres que solo me quieren coger, (claramente el es uno de esos que me quieren coger, y con mas razón cuando me escucha hablar, y más aún mientras me mira las tetas). Adentro de la reunión los chistes y comentarios machistas abundan, así que finiquito prontamente los asuntos estrictamente profesionales y saco las uñas para defender a mi género, pero las uñas las tengo muy afiladas así que siempre termino hiriendo a alguien y  al final todos los machos me catalogan como la hembra histérica que no se aguanta un chiste sexista y se come la puteada del jefe cuando llega a la oficina porque ya le fueron con el cuento.

No importa, a la noche me voy a un After Office. Esto claramente es el paraíso, ¡Gracias Dio´ por fin un lugar donde el promedio etario supera los 25 años y nadie tiene antecedentes penales! Como últimamente después de una catarata de cogidas (y mal cogidas) sin amor, ando necesitando alguien que alguna vez se quede en mi departamento a hacerme cucharita, estoy en plan de conquista y no tanto touch and go, pero para una zorra como yo, es algo un tanto difícil entrar en esa sintonía. Mi terapeuta me dice que salga del papel de femme fatale que me auto-construí y que alimento con mi blog, mi párroco confesor que tengo actitudes auto-destructivas, y mis amigas, (que no son la madre de Teresa de Calcuta, ni de lejos), que siempre busco el tipo de hombre criminalmente equivocado, así que supongo que un After Office voy a encontrar hombres mas normales que me quieran hacer cucharita.

El saldo: en 3 horas ya repartí 7 veces mi pin de Blackberry, me gane dos chapadas y me quisieron arrancar a un telo otras 2, a la segunda dije que si… umm creo que algo estoy haciendo mal. No importa el lunes que viene arranco a portarme bien (es como la dieta).

La vida me sigue dando muchas otras oportunidades (y yo las voy a ir cagando una por una).

Mis compañeras de trabajo, mujeres solteras pero "centradas" , creen que es hora de re-educarme; algo así como la domar una fiera. Me llevan de Shopping a comprar ropa de Noche, pero “fina”.
“¡Basta de ropa de feria Mariana!” “tenes que usar mejor tus recursos y taparte un poco mas los pechos”,  “no hables como una letrina” , “Amedrentas a los hombres”. ¿Qué me quieren decir? ¿Qué hago con todas las polleras, shorts, tops brillosos y de lentejuelas que tengo? ¿Los dono a la Asociación de caridad de zorras incurables? ¿Para qué me luzco estas tetas enormes si ahora me las tengo que tapar? Paren el mundo me quiero bajar, YA!!!!!!!!!!.

Bueno ahora estoy siendo custodiada y encaminada por mis acompañantes terapéuticas anti-zorras all day, pero cuando llega el fin de semana me junto con mis amigas, entro al boliche, me tomo un Champagne y la fuerza de voluntad empieza a debilitarse. Todas las pendejas en bolas, y yo tapada:  “linda y refinada”,  dirían mis compañeras de trabajo... (para mi, parezco una Sra. aburrida).
Suena la cumbia a todo lo que da, abro el segundo Champagne y ya se me va el discurso, la educación, la vestimenta, la actitud, la auto-ayuda, mis compañeras de trabajo, mi terapeuta, el párroco confesor y mis amigas a la concha de la lora. El monstruo se apodera de mi ser y arranco a repartir mi pin compulsivamente a cualquier cosa medianamente potable que se me cruce por el camino. Esto vendría a ser algo así como una recaída en la zorrez, ¿Vieron que cuando los adictos recaen se la dan con todo? Bueno…

Ligo chongo de 23 años al que prometo educar y criar como si fuera mío, me invita a tomar algo a un bar, y después de una aburrida charla, caminando por la calle, cuando yo no soporto mas sus inmaduras conclusiones, lo atropello arrinconándolo contra la pared para que se calle y le meto la lengua hasta la garganta, para terminar en el primer telo de la zona, (sorry pero prefiero cagarla una vez mas antes que seguir escuchándolo)
No importa el pendex parece interesado y me sigue hablando y mandando mensajes toda la semana, así que como el Sr. Karma es bueno y me va a dar otra oportunidad, todavía puedo remontarla, además aunque tenga 23 años es un chico serio y de buena familia.

Chonguito: -Hola colorada hermosa ¿Como estas?.
Mariana: ¡Hola bombón! Acá escuchando los redondos
Chonguito: -No sabia que te gustaba el Rock
Mariana: A mi me gusta de todo, soy bien open mind (cagada 1)
Chonguito: Jaja, ¿Cuándo nos vemos Colo?
Mariana: El martes
Chonguito: dale. ¿Dónde?
Mariana: En el infierno… (Cagada 2)

Visiblemente la escritora sufre incontinencia verbal, hasta a veces creo que debería ponerme un bozal legal.
No…este tampoco me va a hacer cucharita…

Otro chongo, me pasa a buscar en auto por casa, subo y me dice:
-Te parece ir a tomar algo, o vamos directo a los bifes?
(¿Un poquito arrebatado los bifes no?)

Yo quiero ser una persona seria, pero juro que pareciera tener un cartel luminoso de leds en mi cabeza que dijera: SEXO con una flecha apuntando mis gigantes tetas.

Yo se que emano calentura por los poros, que mi vocabulario y mi forma de interactuar con los tipos, la pinta de perra salvaje, el pelo largo hasta el orto, las tetas gigantes, y los tatuajes mucho no me favorecen, pero ¿Que? ¿Por qué me discriminan? ¿Por qué ninguno me quiere hacer cucharita? Quiero que sepan que detrás (o mas bien abajo) de estas siliconas hay un corazón que late y tiene sentimientos.

En una de esas repartijas auto compulsivas de pin ligue una cita formal, con un treintañero empresario, divino, de esos que te cortejan a mas no poder: que te abren la puerta del auto, que te llevan al mejor Restaurante de la ciudad, y te acercan la silla, que te cuentan de sus interminables viajes por Europa, sus propiedades, autos y la casa en la playa a la que vas a llevar a todas las pibas en verano. Termina la cena, me tomo una de esas pastillitas que tienen tilo, melisa y no se que mierda mas, para calmar la ansiedad y evitar que el monstruo ataque, subimos al auto y me empieza a llevar para el lado de mi casa.

Neurona a Mariana: “creo que esta vez lo vamos a lograr!”

Estacionados en la puerta de mi edificio, llega el momento del saludo, intento quedarme quieta y hacerme la tímida. El chongo me come la boca apasionadamente.

Neurona a Mariana: - “No la cagues…”
Mariana a Neurona: -“pero esta mas bueno que comer helado…”

Empiezo a apretar con el chongo cada vez más fuerte…

Neurona a Mariana: “¿Podes esperar a la otra salida?, ¿No querías que te tomen enserio? Mariana holaaaaaaaaaaaa, 

¿Nunca piensan que la voz de su conciencia es sugestivamente DENSAA!!?

El chongo me besa el cuello

Mariana a Neurona: “Neurona métete la cucharita en el orto y hace palanca, yo a este lo carneo ahora mismo y si seguís inhibiendo mi forma de ser se la chupo en el auto”

Que así sea…
No tengo remedio…